El ser humano necesita historias



Porque nuestra historia personal es insuficiente. Tenemos que contrastarla con las de otros. Eso tiene que ver con un sentimiento de vacío que solo puede ser llenado con la intriga. Para avanzar hacía sí mismo, el hombre tiene que saber qué pasa en la casa del otro. Es inevitable: si no sé de tu vida, la mía reduce su dimensión. Estoy convencida de que no se puede volver a casa sin una pequeña intriga. Uno siempre tiene que dar pruebas de que ha vivido una aventura diaria. Hay que legitimar lo cotidiano. Quien vuelve a su casa en silencio es peligroso, le falta imaginación y acepta una vida traducida.
Nélida Piñón, escritora brasileña, entrevista en diario La Nación, Argentina. Domingo 11 de mayo de 2008

CUÉNTAME...

Después de un par de años, ha surgido de nuevo en mí las ganas del "blogueo", y por qué no, la idea inicial era tener una vía de escape (escribir limpia el alma). Así que aquí estoy de nuevo, ojalá se acerquen a husmear en esta cueva.
Hoy, precisamente hoy, es el día donde casi todos mis cibercontactos iniciaron la conversación con la palabra "cuéntame..." Mi primer impulso fue responder que no hay nada que contar, ¡pero primero muerta que sencilla!, dejar en evidencia el aburrimiento no es algo que esté planificado en ninguna etapa de mi vida, y menos en ésta, a mis 32 años, donde se supone que las libertades y las cosas que hacer abundan. ¡LOS 30`S!
Pues nada, solucioné, ante la insistente forma de iniciar la conversación, responder, toda y cada una de las veces: aaaaaay pero cuéntame tú, hoy tengo ganas de "escuchar", cosa que me dejó igual en evidencia, porque persona que se precie de conocerme..., sabe ¡que soy una cotorra!
Al final, llegué a la conclusión: pero es que la vida no puede ser siempre entretenida, al menos eso será el mundo de Paris Hilton (a quién le pagan por llegar a gritar en una fiesta: Esto está HOOOOOOT) pero no en el mío, donde el abucheo ante tal grito de guerra sería total. Así que sigo con mi rutina, con mis suspiros al aire, con mis ganas de perderme en una ciudad extraña, con la búsqueda de algo maravilloso... porque al final cuando no hay nada que contar, es síntoma de que hay que refrescar la vida.
saludillos